PROFITEROLES DE CREMA DE CAFÉ

Oh la la! Los famosos petisú franceses.

Hoy os traigo una de estas recetas de dulces que habéis visto desde niños en todas las pastelerías y que seguramente siempre habéis pensado (a mí­ me pasaba): ¡¡qué difícil tiene que ser hacer estos bichitos!!

Pero no. Yo misma me sorprendí con lo fáciles de preparar que son. Incluso los hay en tiendas de congelados, ya rellenos de nata, para descongelar y listo. Pero, nunca, jamás, adaptados a nuestras intolerancias alimentarias.

Pensando en SINSINSIN.

Como mi función internauta es hacer que nuestra alimentación sea lo más normal posible y que no nos sintamos “desterrados“ en las reuniones debido a nuestras limitaciones, aquí­ os traigo esta receta totalmente adaptada a los SINSINSIN (sin gluten, lactosa y fructosa), para atraer también a los cones sin intolerancias a nuestra rica comida. Además, ya veis que os puede servir perfectamente para vuestros encuentros familiares o amistosos. Todos os preguntaran: pero… ¿¿Los has hecho tú? ¡Pues claro que sí! 

Ese momento profiterol.

Os pueden servir de base para hacer recetas dulces y saladas. Porque… ¿Os imagináis estos profiteroles rellenos de una ensaladilla de marisco? ¿Y  partidos por la mitad con un helado casero? O ¿Por qué no montar una espléndida tarta con ellos de toping? Y ¿Qué me decís de esos eclairs de nuestra infancia, rellenos de crema y cubiertos con chocolate? Pero ya puestos en complicaciones y bodorrios, la mítica croquembouche.  Esa torre de profiteroles que tantos horrores, descalabros y derrumbes, ha hecho pasar a los participantes en los programas televisivos de cocina. Ideas… ¡Mil!

Choux, Choux! 

Un poquito de historia

Como suele pasar con muchos postres, tiene un origen incierto este pastel, pero todo indica que, aunque se sitúa en Francia, fue un cocinero italiano el que lo introdujo en la corte francesa. Catalina de Médici, contrajo matrimonio con Enrique II de Francia y, en esa época donde no había internet, jejeje, era habitual que se llevaran consigo a sus cocineros y personal de confianza, para hacer más liviano ese procedimiento de adaptación a la nueva situación. Entre estos cocineros se encontraba Popelini, que fue el que ideó la pasta choux.

A partir de ese momento, se extendió por toda Francia y allí es un postre que no puede faltar en las bodas.

Receta de la pasta choux:

-Ingredientes-

60 gr. de mantequilla sin lactosa y sin sal.

120 gr. de agua.

35 gr. de harina de arroz.

20 gr. de fécula de patata.

20 gr. de almidón de maíz.

Una pizca de sal.

3 huevos medianos.

-Elaboración-

Mezclamos la harina, fécula y el almidón en un bol.

Por otro lado, se baten ligeramente los huevos.

En una olla se pone a calenar el agua con la mantequilla y la pizca de sal.

Cuando el agua comience a hervir, se echa toda la mezcla de harinas y se va moviendo a fuego lento con una cuchara de madera hasta que se forme una pasta pegajosa que se vaya despegando de las paredes de la olla.

Retiramos del fuego y se pone la masa en un recipiente para dejarla enfriar.

Añadimos los huevos batidos poco a poco sin dejar de remover con el cucharon.

Una vez fría, se pone la masa en una manga pastelera y se hacen bolas sobre un papel de horno; separadas las unas de las otras pues conforme se van haciendo en el horno se inflan. Da igual que os queden un poquito feas, cuando las relleneís, vereís que quedan más bonitas.

Se precalienta el horno y se hornea con calor arriba y abajo el primer minuto a 200 grados y después se baja a 170 grados durante 20 minutos o hasta que os queden doraditos.

Los sacamos del horno y se dejan enfriar.

Receta de la crema de café:

-Ingredientes-

2 yemas de huevo.

1 sobre de café soluble.

Media cucharadita de sucralosa.

4 cucharaditas de almidón de maíz.

Medio litro de leche.

1 cucharada de esencia de vainilla.

-Elaboración-

Calentamos la leche en un cazo junto con la vainilla.

Por otro lado se ponen las yemas en un bol y se añade la sucralosa, el café y el almidón de maíz y se mezcla bien.

Se echa esta mezcla al cazo de la leche y se remueve sin parar hasta que espese. Tardaréis unos dos minutos.

Se deja atemperar la crema y se echa en una manga pastelera o en una jeringa de repostería.

Dales alma.

Sólo nos resta rellenar nuestros preciosos profiteroles. Veréis que se van hinchando conforme los rellenáis y cogen esa bonita forma redondeada. Alguno seguro que se os escapa para la boca, pero… Ante esa tentación… ¿Quién es capaz de no pecar? 

Profiteroles para chocolate.

Buscando la paz del disfrute profundo, de ese instante de serenidad templada, los acompañé de un poquito de un humeante chocolate caliente. Más deliciosos no podían estar, y yo, me encontré feliz entre tan sutiles sabores. 

Aroa I.M.

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