MILHOJAS DE GAMBAS

TERCER MENÚ ESPECIAL NAVIDEÑO SINSINSIN: PLATO PRINCIPAL.

Hoy en INTOLERANCIASMIL nos ponemos el traje de celebración para presentar un plato con el que vuestros invitados se sentirán como en un restaurante de lujo. El secreto, que sólo vosotros sabréis, es que es facilísimo de hacer, con tan solo tres ingredientes básicos, y lo mejor: muy económico.

BUENO, BONITO Y BARATO.

Porque la economía siempre es algo fundamental, que a todos nos preocupa, pero que para más dolor, los bolsillos de nosotros, los sines, se resienten dia a día, debido a que tenemos que tomar multitud de medicamentos, complementos probióticos y que los productos hechos y para hacer son algo más caros. Incluido que tenemos que cocinarnos la mayor parte de las comidas y alimentos. Somos todavía una silenciosa, pero creciente, minoría.

¡Pero estamos aquí para hacer ruido! Con esta receta del menú navideño, podemos aprovechar la compra de las gambas, o camarones en Hispanoamérica, que hicimos para el aperitivo de los caballitos, que ya os presenté anteriormente, y tener dos recetas para Navidad. Además el resto de ingredientes son muy sencillos y baratos.

Traducción al SINSINSIN.

La receta original fue un “invento” mío para una comida especial de otoño. Tenía que hacer un menú que llevase en cada plato algo de setas.

Mi receta llevaba un carpaccio de boletus, y por encima trompetillas de la muerte. En lugar de gambas usé cigalas. Era una versión premium, que os brindo como idea para la gente que pueda comer setas. Ya sabéis, que los intolerantes a la fructosa, por desgracia, en principio no podemos comerlas. La formula que hoy publico es algo más económica y apta, pero de sabor sigue siendo top ¡Os lo garantizo!

RECETA.

-INGREDIENTES-

6/8 gambas (o del marisco que queráis).

1 calabacín pequeño o uno mediano a mitad.

3 huevos grandes.

Una cucharada de harina de arroz.

1 cucharada de mantequilla sin lactosa.


-ELABORACIÓN-

Carpaccio de gambas.

Pelamos las gambas, o el marisco que utilicemos, y reservamos las cabezas y cascaras para hacer un caldito con ellas.

En una bolsa de congelar alimentos echamos aceite de oliva para que ayude a desmoldar nuestro carpaccio de gambas y que le vaya empapando de sabor. Metemos las gambas en la bolsa y con la ayuda de un vaso grande, las aplastamos con el culo del mismo con decisión, pero no dando fuerte para no romper la bolsa.

Metemos la bolsa al congelador, por lo menos una hora.

Una vez congelado, abrimos la bolsa y echamos aceite, limón y sal, y lo dejamos un rato macerando.

Carpaccio de calabacín.

Cortamos en tiras el calabacín, y lo escaldamos. Lo haremos con el sistema de doble cocción para eliminar la mayor cantidad de fructosa posible. Para ello ponemos agua a hervir en dos cazuelas o sartenes. Cuando estén en punto de ebullición, metemos en una el calabacín en torno a un minuto. Lo extraemos y se mete en la otra cazuela otro minuto. Lo sacamos y lo dejamos escurrir.

Disponemos el calabacín ya cocido en un plato y echamos aceite de oliva por encima, un chorrito de limón y sal. Lo dejamos macerar una media horita, mientras vamos haciendo el resto de nuestra receta.

Revuelto de huevos.

Preparamos nuestro revuelto. Podemos hacerlo con la sartén como lo solemos cocinar habitualmente. Yo lo que hice, y de verdad que lo recomiendo, es elaborarlo al baño María.

Sobre una cazuela con agua hirviendo (podemos aprovechar la que hemos usado para cocer el calabacín) colocamos un bol con los huevos y una pizca de sal. Podéis enriquecerlo con una puntita de mantequilla.

Con una lengua o espátula, vamos moviendo constantemente para que no se cuaje el huevo directamente, hasta que se vaya haciendo poco a poco.

Esta técnica os llevará al mejor revuelto que hayáis probado nunca. Ultra cremoso y ligero. Muy especial.

Redecillas crujientes (Tuile o dentelle).

Llamadas en gastronomía tuile (teja en francés) o también dentelle (encaje también en francés). Para decorar y poner el toque crujiente, hice estas redecillas fritas con harina de arroz. Es un toque muy profesional, pero como veréis, totalmente sencillo de hacer.

En un vasito mezclamos harina de arroz con agua y una cucharadita de aceite más una pizca de sal. Podemos añadir el caldo de las gambas como líquido. Le dará todavía más punto marino. Tiene que quedar con una textura no demasiado acuosa, pero sí líquida.

En aceite muy caliente echamos el contenido de una cuchara.

Si veis que quedan huecos grandes echad un poquito más del engrudo.

Dejamos que se evapore el agua y eso es lo que formará la oblea.

EMPLATADO.

Y ya solo nos queda montar el plato:

Disponemos una capa de tiras calabacín.

Después otra capa de las gambas.

Extendemos una capa con el revuelto.

Otra capa de calabacín, a continuación.

La otra capa del carpaccio de gambas.

Concluimos los niveles con el resto del revuelto.

Colocamos las galletitas reticulares en el revuelto, decorando nuestro bonito plato.

EL TOQUE FINAL.

El aderezo saborizante lo daremos con una sencilla salsita que hacemos con una nuez de mantequilla en una sartén, hasta que se derrita, y después añadimos el caldo de las gambas. Lo dejamos reducir. También podemos añadirle un poco de cebollino picado.

UNA NOCHEVIEJA ESPECIAL.

Mi proposición de menú va perfecta para una Nochevieja distinta: esa en la que los sines, por fin, podemos volver a celebrarla con perfecta normalidad, como lo hacíamos siempre. Ésta es la verdadera Revolución SINSINSIN.

Habéis visto en las fotos que hacerlo es sencillo al máximo, muy económico y con un resultado plenamente elocuente.

La fina cremosidad del revuelto, en combinación con la textura mantecosa del sutil carpaccio de gambas, y envuelto en el mordiente del calabacín, para acabar rompiendo con el crujiente de las galletas, os hará cerrar, con inconsciente fuerza, vuestros ojos, viendo por dentro cómo sentís el cielo de gusto.

Animaos y comprobaréis cómo guardaréis este rico plato entre vuestros clásicos.

¡QUÉ NOCHE LA DE AQUEL AÑO!

Las noches mágicas siempre son una ensalada de detalles que se cocinan así: siempre hay una base de preparación, mezclada con expectativa. Completada con emoción, con escenario, disposición y compañía. Con vestido, con complicidad, pasión, humor y con un ingrediente secreto, inesperado y azaroso. En el centro de esa reunión, un hilo conductor para toda esa receta: la elegancia de lo sencillo convertido en gala.

Aroa I.M.

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